Elegir es un acto tan cotidiano que muchas veces olvidamos su poder. Se dice que al día tomamos cientos de decisiones y aunque todas impactan en nuestra vida, en mayor o menor grado, hay varias que son cruciales y que reflejan mucho de nosotros. Y, claramente, nos podemos equivocar.
Al elegir nuestros zapatos, hemos caído en el clásico error de elegir un par que a la vista luce espectacular, pero al calzarlo nos reduce visual y emocionalmente; una pieza de aparador cuya única ventaja −y tal vez no siempre lo sea− es ser impactante a la vista, pero que su ajuste es tan incómodo que incluso puede provocarnos inseguridad. Aprovechemos el inicio de año como un espacio para tomar decisiones en las que realmente nos sintamos escuchadas en todo sentido y sobre todo, desde nuestra propia voz.

El error común
En un mundo como el nuestro, con oferta vasta y avidez por la novedad, es muy fácil confundir impacto visual con presencia verdadera. Renovar nuestro estilo, o manifestarlo, no tiene que ver con un grito estridente, sino con una elección consciente.
Debemos alejarnos de modas pasajeras, tacones imposibles, materiales de baja calidad o, sencillamente, de tendencias que no dialogan con el propio estilo de vida. Los zapatos no deben obligar al cuerpo a adaptarse, sino todo lo contrario. Un buen zapato se amolda perfectamente a nuestra anatomía, a nuestro estilo y a nuestra cotidianidad.
El punto Regina Romero
La comodidad se ha convertido en el aspecto predilecto para casi cualquier elección en nuestras vidas. Nos movemos a alta velocidad, así que no importa si elegimos mocasines o plataformas; en cualquier caso, el soporte y el confort son clave, pues la incomodidad física se puede traducir en inseguridad emocional. Cuando algo no nos va bien, se nota incluso en la expresión de nuestro rostro.

Es sencillo: cuando un zapato está bien hecho, no se piensa; a veces ni siquiera se siente. Es una extensión del cuerpo mismo. Pero nosotros sabemos que la comodidad no es casualidad. Una característica tan trascendental, viene de un pensamiento y trabajo profundos. En el calzado, la comodidad es ingeniería.

En nuestro saber heredado, hay una constante mejora para garantizar el ajuste perfecto en cada uno de nuestros pares. Nuestras hormas están perfectamente curadas y cada zapato cuenta con plantillas de doble densidad para una distribución adecuada del peso. Gracias a la tecnología JARC, un sistema exclusivo de Regina Romero, garantizamos pasos firmes, soporte total y que cada zapato brinde estabilidad y bienestar a quien lo calza.

Una elección sabia
Una mujer que sabe elegir, no necesita validación de ningún tipo, pues está consciente de que todo lo que toca, ya le pertenece. Lo ha vislumbrado desde su interior, por lo que es difícil que vea el precio como un simple número o se deje deslumbrar por tendencias. Ella ve el valor real y en su universo visual, también hay historia y recuerdos de calidad, por lo que la busca en cada momento.
Los zapatos que ella elige tienen que ver con cómo la hacen moverse, cómo la sostienen y cómo marcan su entrada en cada lugar. Desde el material, elige lo mejor para ella, por duración, por salud y por elegancia. En este caso, la piel genuina será clave.
Pero también lo es esta piel transformada en un objeto para vestir. La tradición del diseño italiano eleva la postura, el paso y la presencia, ya que es una autoridad mundial en lo que a calzado refiere y nosotros imprimimos su esencia, dándole un giro de identidad: cada par de Regina Romero está diseñado en Italia, pero su fabricación es completamente mexicana, por lo que implica tradición e identidad, aspectos cruciales en el calzado e inclusive en la historia individual.
El zapato correcto no sólo cambia un atuendo, sino que transforma cómo habitamos los espacios. Nuestro paso por el mundo deja un rastro de identidad, por lo que es esencial llevar siempre este poder silencioso. Cada que integres algo nuevo a tu guardarropa, piensa de qué manera es mejor para ti y cómo representa. Nuestras elecciones hablan de nosotros en todos los sentidos: desde un pasado lleno de historia, un presente que vive y un futuro que se construye. No es el zapato, siempre es la mujer que lo elige.
Te invitamos a elegir piezas llenas de esencia y poder.
