Icónico, envolvente y polémico: el animal print siempre ha despertado muchísimas sensaciones y, aunque en cada temporada se renueva, nos ha acompañado al menos durante un siglo. Eso sí, cada vez más sofisticado y elegante, con muchísimas variaciones, como cebra, croco, leopardo y snake, entre otras. Hablamos de una textura inmortal.

Este estampado tiene una fuerte conexión con la naturaleza, ya que su verdadero origen se ubica en la prehistoria, donde los seres humanos usaban pieles para cubrirse, e incluso hay referencias de este estampado en el siglo XVII, pero fue hasta 1920 que se integró fielmente a la moda y llegó para quedarse. ¡Te contamos todo!
Con el espíritu de libertad y festividad de los años 20, la moda se transformó: siluetas mas holgadas y versátiles. Además, los estampados comenzaron a tomar fuerza y uno de los protagonistas fue el animal print, creando figuras llamativas y, que para su época, eran un tanto osadas pero altamente deseadas. En este momento, esta textura visual representó una ruptura total y abrió paso a un camino de expresión mediante la cultura flapper.
Tal fue el impacto de este estampado y su fuerte mensaje enfocado en la liberación femenina que, en la década de los 30, estrellas de cine consideradas divas llevaban prendas de animal print como atavíos llenos de glamour y poder. Marlene Dietrich, Bette Davis y otros grandes iconos vistieron leopardo como sello de presencia.
Pero hacia la siguiente década, el mundo se tornó gris debido al efecto de las guerras. La excentricidad y el glamour no cabían en un mundo devastado y en el cual, las mujeres, se integraban poco a poco a la vida económica y cuyas vidas habían dado giros extremadamente fuertes. Hacia 1947, Christian Dior aprovechó esta oportunidad para introducir nuevamente estas texturas con su famoso new look. El protagonista por excelencia seguía siendo el leopard print.
Ese momento fue crucial, ya que asoció esta textura con una nueva feminidad. Hacia 1960, el animal print viajaba entre divas de cine, figuras políticas y la realeza. Diana de Gales, Jackie Kennedy y Grace Kelly tenían en este estampado un punto de encuentro con Briggitte Bardot, Marilyn Monroe y Ava Gardner.

Los diseñadores encontraron en el animal print una mirada única: Elsa Schiaparelli, Christian Dior e Yves Saint Laurent explotaron la moda safari al máximo, continuando con el print de leopardo, pero empezando a dar nuevos giros. Pero esta tendencia pronto se enfrentaría. a los movimientos animalistas de los años setenta. El uso de pieles representó un gran problema en contra de los derechos de los animales. Afortunadamente, al día de hoy, tenemos pieles auténticas que pueden teñirse y estamparse para no atentar contra la fauna salvaje.

Pero el animal print en los setenta no desapareció. El rechazo que generó por estos movimientos abrió paso a las culturas urbanas, como el movimiento punk y el glam rock. Ahora, la fuerza salvaje habitaba los escenarios, mezclado con plumas, plataformas y glitter. Es en este momento en el cual, en algunos espacios, se le asoció una carga de mal gusto, pero nada más lejos de la realidad: era una forma de expresión y empoderamiento.
Prince y Rod Stewart
Finalmente, en 1990, quedó claro que el animal print siempre encontraría la manera de volver. Versace y Alaïa realizaron colecciones inspiradas en estas texturas, y comenzó a ser visto en calles, pasarelas, conciertos, etc.
La propuesta de Alaïa, al centro, se inspiró en lo clásico; mientras que en Versace se tomó el riesgo de proponer colores y texturas distintas al leopardo
Hoy en día, el animal print ha llegado hasta los pies, siendo un acento que refleja lujo y buen gusto. También es una manera de ir experimentando poco a poco con estas texturas para integrarlas.
modelo Fany
Imagina un traje marfil acentuado con unos zapatos con textura cebra, o un par de botines croco para dar un twist a una falda de corte clásico. Esta es una tendencia de gran relevancia que se adapta a todos los estilos, por lo que habita el ecosistema de la moda en diversos momentos. No importa la manera en la que lo usemos, pero es recomendable considerarlo como un básico, pues es un clásico que siempre volverá. Eso sí, está hecho para destacar.
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Referencias:
https://noirmagazine.mx/moda/animal-print-su-origen-y-la-tendencia/

