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El resonar de la tierra

4 June 2024

Entrevista a Rosa Elena Flores

por Mishiko García

Pocas veces pueden aunarse nuestras más grandes pasiones. Generalmente ubicamos nuestros grandes sueños hacia el horizonte y diversas circunstancias los alejan. Uno no descarta a los demás, sencillamente se vuelve más poderoso y se destaca. Pero si elegimos bien, podemos crear diversas conexiones entre ellos. A fin de cuentas, somos los dueños de nuestra propia vida. Es lo único que nos pertenece hasta el último momento.

Y hoy, en este espacio, he tenido la gran fortuna de conjugar tres de mis mayores pasiones: la moda, la escritura y la danza flamenca; además de tener la oportunidad de entrevistar a una mujer que resulta toda una inspiración para muchísimas personas y que vive a flor de piel los grandes valores que caracterizan a Regina Romero: fuerza, independencia, elegancia y, sobre todo, ir tras sus sueños.

Rosa Elena Flores es bailaora de flamenco, coreógrafa y CEO de Tauro Flamenco, academia de danza certificada por la Escuela de Flamenco de Andalucía. Haberla entrevistado no es una elección fortuita, pues no hay que dejar de lado que existe otro universo donde los zapatos también juegan un papel fundamental: la danza. Al inicio de la entrevista, Rosa Elena nos contó que no conocía la marca, pero con el ímpetu que la caracteriza, buscó información sobre la misma y quedó encantada por su historia. 

Mishiko: En Regina Romero se valora mucho el trabajo femenino, a las mujeres en sí. Es por ello que estamos haciendo una serie de blogs que enaltecen los valores que nosotros compartimos y vimos en nuestra fundadora. Son mujeres independientes, muy valiosas, que van detrás de sus sueños. En el momento en el que yo supe de este proyecto, pensé en ti, pues vas tras esa línea de vida. Eres independiente, has hecho toda una carrera en el flamenco y justo eres el tipo de mujer Regina Romero. 
Rosa Elena: ¡Muchas gracias! Qué bonito.
Mishiko: Me gustaría mucho que me contaras, ¿quién es Rosa Elena y cómo es que llega y decide permanecer en el flamenco? ¿Cómo es que lo elige como modo de vida?
Rosa Elena: Rosa Elena es una mujer que siempre ha amado el arte en general; pero sobre todo la danza y la música. De pequeña, pensé que me orientaría hacia la música. En la secundaria tomé cursos de danza y después tomé clases de teatro durante algún tiempo y hasta basketball. Siempre fueron cosas que tuvieran que ver con el cuerpo, con el movimiento. A los dieciocho años, cuando entré a la universidad, encontré un taller de danza española y me enamoré totalmente del flamenco. En el día que entré a la universidad, no sé exactamente porqué, había un show flamenco en vivo y eso me inspiró. Si bien estaba en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, había algo siempre en mí que me hacía decir: yo quiero bailar. Rápidamente empecé a buscar clases fuera de la UNAM, con más profesores.
Mishiko: ¡Somos UNAM! (risas).
Rosa Elena: ¡Sí! No sé si recuerdas, pero en el 99 comenzó una huelga muy fuerte dentro de la Universidad. Entonces, yo quise buscar trabajo. Aunque mis padres se oponían por miedo a que después no terminara la carrera, busqué de todo, hasta que encontré empleo como recepcionista. En esa empresa propuse crear un área de comunicación y, como aceptaron mi proyecto, comencé a escalar rápidamente. Y pese a ello, no me acostumbraba. Me faltaba movimiento. Me enfrenté a mucha indecisión: seguía en las clases de flamenco, pero empecé a buscar más clases de música. Finalmente, me salí de mi empleo y encontré uno en el flamenco, donde ya tenía más funciones y bailaba mucho más. Cuando terminé la carrera, entré a un trabajo mucho más formal y ascendí, al tiempo que seguía en la danza y tenía muchos más contactos. Llegó un momento en el que me sentí dividida entre la carrera profesional, con un trabajo que prometía mucho más para mí, pero también la carrera artística, que me empujaba a profesionalizarla. 
Mishiko: Los caminos se bifurcan, ¿qué pasó después?
Rosa Elena: Tuve que tomar una decisión muy fuerte. Fue una decisión trascendental en mi vida. Decidí salirme de un trabajo que representaba un sueño para cualquiera de mis compañeros de carrera. Tenía 23 años. Hablé con mis padres y les pedí que me dieran la oportunidad de dedicarme al flamenco al menos por un año. Aún vivía con ellos y me enfrenté a su sorpresa, pues veían la danza como un taller, no como mi carrera. Ellos habían hecho todo por darnos estudios profesionales a mí y a mis hermanos. Y yo había decidido dejar eso atrás. Al final accedieron, refugiados en la idea de mi juventud. Así comencé a dar clases. Eso cambió aún más mi vida, pues no sólo daba clases, sino también las tomaba. Y en alguna de mis clases para preparar solos, conocí al profesor que se convertiría en mi esposo. Cada uno trabajaba en lo suyo. Yo quería irme a España y él quería poner su propia academia. Entonces fundamos Tauro Flamenco. Fue más por él y logramos todo. Sí fuimos a España, que era lo que yo quería, pero este es ahora nuestro proyecto de vida. Y, curiosamente, comencé a pensar cómo involucrar mi carrera aquella que había dejado en pausa con el flamenco. 

Mi primer gran proyecto fue un sitio web, la “web flamenco México”. Eso me ayudó para conocer a todos los que en ese momento hacíamos flamenco. Eso me fue posicionando mucho.  Incluso llegué a hacer entrevistas con artistas de España y diversos reportajes, notas, difusión, etc. Ese proyecto duró hasta 2011, después me casé y tuve a mi primer hijo. Ya me era difícil equilibrar la labor de mamá, el flamenco y el proyecto de la web. Lo tuve que detener, pero ahora que estoy platicando contigo, no me parece mala idea retomarlo. 

Mishiko: ¡Qué increíble! Veo que has creado una comunidad muy grande; hay docencia y difusión. Algo que me gusta mucho de esta comunidad es que tienes a muchas mujeres dando clases; hay mucho empoderamiento femenino. Pero me dan muchísimas ganas de preguntarte, ¿cómo hacen para equilibrar su vida personal con el flamenco?
Rosa Elena: Mira, es complicado. Esta profesión es muy celosa. Creo que muchas mujeres que se dedican a esto incluso deciden no casarse ni tener hijos. Yo tengo la bendición de contar con un esposo que también trabaja en esto. A raíz de ser papás, redujimos nuestros tiempos para dar clases y cuidar a los niños, pero mis papás también me ayudaron. Pero ahora que mis hijos son un poco más grandes, yo veo que me van necesitando más y que debo estar más presente. Es por ello que ahora me he dedicado mucho más a la formación de profesores. Sé que quiero acompañar a mis hijos en sus etapas. Creo que es fundamental siempre tener una red de apoyo, así es como yo nunca he dejado de bailar. Muchas de mis compañeras han dejado de hacerlo, pero yo creo ser el tronco de todo esto, quise volver esto una empresa. Siempre quise profesionalizar mi formación.
Mishiko: Justo quiero preguntarte, ¿cómo es que llegaron a ser la sede de la Escuela de Flamenco de Andalucía en México? Están trascendiendo a nivel internacional.
Rosa Elena: Siempre quiero hacer más. Creé un proyecto de carrera de flamenco incluso antes de que naciera mi primero hijo. pero posteriormente quise buscar una validación para el programa que impartíamos mi esposo y yo y, finalmente, encontré a la EFA. Nos admitieron por nuestra experiencia y por tener un proyecto previo. ¡Han pasado tantas cosas! Ya llevamos ocho generaciones y yo soy la encargada de la EFA en todo México.
Mishiko: Ahora que lo mencionas, yo pienso que a veces es muy difícil crecer en el sector cultural y en el arte en México. ¿Qué piensas de ello?
Rosa Elena: Sí, es difícil. Pero yo pienso que uno debe tomar la decisión de ser serio y profesional con lo que hace. Es importante iniciar y concluir todos los proyectos. Eso es lo que realmente abre puertas. De sólo dar clases, hemos dado congresos, jornadas, festivales y otras actividades. También es importante salir, atreverte, hablar con la gente, jamás quedarte sin movimiento. Además, cuando conectas con otras personas, te das cuenta de que ellos también necesitan eso. No hay que olvidar que también hay muchísimas puertas que se cierran, pero hay que seguir. Al final del día, en algún momento, se dará para bien.
Mishiko: ¿Cuál es el mayor reto que has enfrentado y qué aprendizaje te dejó en esta gran carrera? 
Rosa Elena: Creo que estoy a punto de vivirlo. Yo le he delegado el conocimiento a profesoras nuevas. Veo que mi trabajo trasciende y se multiplica. Así llegaré mucho más lejos de lo que pude haber llegado sola, pero soltar esa parte para mí ha sido muy fuerte. Ceder no ha sido tan fácil, pero es importante para seguir creciendo. Mi mayor reto está siendo soltar. La formación de esas profesoras y, por tanto, de las futuras alumnas, recae sobre mis hombros. 
Mishiko: ¡Wow! Estoy impresionada. Pero cuéntame, ¿qué es lo que te motiva a hacer esto? Más allá de dedicarte al flamenco, es obvio que has trascendido en él y que existe en ti una gran pasión.
Rosa Elena: ¡Muchas gracias! Mira, yo siempre he querido hacer algo que vaya más allá de lo que yo puedo hacer. Siempre es importante querer dar más. Yo sigo formando mi parte artística, sigo bailando, pero siempre hay más. Mi gran impulso es que otros vean que también pueden capacitarse y crecer. Pienso que las personas que están conmigo pueden no sólo tomar clases, sino tener lo suficiente algún día para formar su propia escuela. Quien quiera ver el flamenco como un modelo de vida, así como yo, lo puede hacer. Poderte dedicar a lo que te apasiona y te gusta, es el mayor logro en la vida.

Pintura de Perla Fuentes

Mishiko: Yo te escucho y veo una gran diversidad en lo que haces, desde administrar, bailar, dar clases, crear… No puedo evitar asociar esa diversidad al flamenco mismo. El flamenco tiene una personalidad propia, es complejo, tiene una propia voz; es auténtico, como las personas que lo bailan. Cada bailaora le imprime su propia personalidad; además, la música viaja del más profundo dolor al más radiante júbilo, desde la tristeza que existe en una soleá o una farruca hasta la vivacidad de las alegrías y las guajiras. Dime, ¿qué es lo que nos transmites con cada danza?
Rosa Elena: Creo que esa es la gran cualidad del flamenco, es lo que tiene. Te da el poder de ser libre para expresar lo que realmente sientes; de hecho, te lo exige. El flamenco debe surgir de adentro (Rosa Elena se toca el corazón) y tiene una gran gama de posibilidades y emociones. Quien lo baila, debe soltarlas. Pienso que es una danza a la que no puedes ser indiferente: o lo amas, o lo odias. Mucha gente puede verlo y pensar que es hasta grotesco o demasiado fuerte, muy cargado de gestos. Pero incluso esa sensación de rechazo ha generado una emoción en quien lo mira. Siempre sientes algo. Cuando ves a alguien bailar flamenco, no puedes estar hermético. La sensación que yo tengo es de liberación total, es una catarsis. Y yo lo veo en el escenario y fuera de. 

instagram @rosaelenafloresflamenca

Mishiko: Como bien dices, el flamenco tiene mucha autenticidad y una fuerte personalidad. Lo notas incluso en el vestuario. Todo parece estar acentuado. El diseño de zapatos en esta danza tampoco se queda atrás. ¿Tú qué buscas en unos zapatos de flamenco?
Rosa Elena: En primer lugar, busco la comodidad y la eficiencia del zapato. Los zapatos en el flamenco, más allá de ser un calzado, son un instrumento. Eso me gusta mucho. Tú lo sabes, nosotros hacemos música con los pies. El zapato te debe ajustar bien y debe hacerte sentir libre para crear esa música. Siempre debo sentirme cómoda y segura mientras creo esta sonoridad. Para mí, el zapato es lo más importante. ¡Vaya! Qué bueno que me dices eso… no lo había pensado… es lo más importante dentro del atuendo. Te puedes poner cualquier cosa, pero no bailar con cualquier zapato. Y mucho menos que no te quede bien.

Colección personal de Rosa Elena Flores

Mishiko: Yo también pienso que lo más importante para bailar flamenco es el zapato. Al percutir, creas la fusión del cante y de la música… pero dime, en tu día a día, ¿qué buscas en los zapatos de tu guardarropa?
Rosa Elena: ¡Lo mismo! Muchísima comodidad. Si te soy honesta, como bailaora, para mí es muy difícil andar en tacones. Me encantan las sandalias y zapatos flat para mi vida diaria. 
modelo Macarena
Mishiko: Estoy realmente impresionada con todo lo que me has contado y quería preguntarte, además del flamenco, ¿tienes algún otro sueño? Algo que aún no hayas hecho. 
Rosa Elena: Quiero irme una temporada más larga a España, donde fue que comenzó esta historia para mí. Quiero estudiar más. Pero aún lo estoy planeando.
Sevilla
Mishiko: Bueno, definitivamente no podrías haber bailado otra cosa que no fuera flamenco. ¡Toda esa pasión!
Rosa Elena: Sí, yo lo veo y sé que nací para esto. Y lo más importante es profesionalizarlo.
Mishiko: Lo sé. De alguna manera, yo he estado cerca de este crecimiento. Recuerdo cuando la primera academia de Tauro Flamenco estaba en el centro de Coyoacán. Ahora tienen las sedes de Polanco y de Coyoacán, aunque en otro sitio.
Rosa Elena: Y lo mejor es que ahora funcionan sin que Jorge y yo estemos todo el tiempo. Todas las nuevas maestras están enfocadas en crecer la escuela. Nosotros no lo abandonamos, pero crecemos en esta comunidad. Y ahora que veo a mis padres, se siente muy bien que vean que sigo en el flamenco, pero que también he hecho todas estas cosas. Mis padres jamás me limitaron, pero sí se extrañaron de que hiciera a un lado mi licenciatura, pues ellos pusieron todo de sí mismos para que yo pudiera hacerlo. Ahora ellos también pueden ver que sí se puede y que he podido equilibrar todo. Y, desde luego, yo nunca dejo de estudiar. 
Mishiko: Es una carrera larga. Este año, Tauro Flamenco cumple 18 años. Es una carrera muy extensa por la cual te reitero toda mi admiración y te agradezco por haberme permitido tener este espacio. No es fácil conocer a alguien que pueda unir todas sus pasiones como tú lo has hecho. Quiero contarte también que, en este año, Regina Romero cumple 40 años. Y como una mujer que reúne nuestros valores, quiero entregarte un regalo por parte de todos nosotros.
Rosa Elena: La labor que está haciendo Regina Romero es preciosa. Ahora que hemos platicado, me doy cuenta de que conecto mucho con la importancia que ustedes dan a los pies y a los zapatos.

Preparamos una sorpresa especial para Rosa Elena

Mishiko: ¡Exacto! Cuando mencionaste la comodidad, créeme, ese es uno de los pilares de Regina Romero. Buscamos tener modelos cómodos, prácticos, elegantes y, sobre todo, que no envejezcan. Y nuevamente, yo relaciono eso con el flamenco, pues es una danza que puedes bailar a cualquier edad. No envejeces. Hay desde niñas hasta mujeres de 70 años.
Rosa Elena: ¡Así es! Es una gran relación. Tengo, precisamente, una bailaora de 70 años. Hay maestras que bailan a sus 80. El flamenco te empodera.

Mishiko: ¡Eso es increíble para las mujeres! Estoy muy agradecida de las palabras que dedicas a Regina Romero. Las mujeres hemos sido opacadas en la historia, pero yo veo que una mujer como tú, jamás lo será. Eso caracterizó a nuestra fundadora. Y hoy queremos reconocerte por ello. ¡Disfruta mucho tu regalo!

Rosa Elena: Estoy encantada de pertenecer a la familia Regina Romero. 
Rosa Elena recibe sus zapatos. Eligió, con ayuda de su hija, el modelo Tamara. Curiosamente, esta es mi zapatilla favorita y pudimos calzarla juntas.

Rosa Elena y yo calzando el modelo Tamara

Esta entrevista fue maravillosa para mí. Pienso que en el flamenco, la propia tierra, eso que habita en nuestro interior, resuena. Debo decir que la primera vez que vi bailar a Rosa Elena fue en mi cumpleaños número veinte, en un tablao. En ese momento yo ya había comenzado a estudiar flamenco, lo cual tuve que abandonar posteriormente. Al verla, también supe que este sería uno de mis grandes sueños. En este año, que he vuelto a tomar clases, me enorgullece pertenecer a su escuela y tomar muchos de sus ideales para mi propia vida, además de esperar que a todas ustedes también las inspire.

Fotografías de la entrevista: Armando Flores

Fotografías instagram Rosa Elena Flores y Tauro Flamenco

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COMENTARIOS

Jorge Antonio Noriega

Excelente entrevista y sobretodo motivadora para aquellas emprendedoras que luchen por sus sueños .

06/05/24

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