Siete historias reveladoras que sacudieron la industria
En el mundo de la moda, existen cientos de rumores y momentos efímeros que van y vienen. Pero, aunque fugaces, ninguno de ellos es casualidad. Además, recientemente ha habido algunos que ya no vienen de un café en París o de un fitting en Milán, sino que vienen con comunicados, juicios, caídas en ventas, cambios de rumbo y silencios incómodos.
En este blog no te contaremos tendencias, sino los eventos más significativos y recientes del mundo de la moda tal cual como se cuenta en la industria pero también te diremos lo más importante de cada uno de ellos: qué es lo que realmente implican.
Las deudas de Saks
Esta fue una noticia que sólo parecía financiera. En enero de 2026, Saks Fifth Avenue se acogió al Chapter 11 en Estados Unidos. El verdadero chisme salió cuando se publicaron los documentos: Saks debía cientos de millones de dólares a proveedores, incluyendo casas de lujo.
En las listas de acreedores aparecieron nombres como LVMH (Louis Vuitton y Dior), Chanel y Kering, entre otros. Había montos que, en algunos casos, superaban decenas de millones de dólares.

Lo que significa: El nombre ya no es lo único que da prestigio. Cuando una tienda que vende bolsos y zapatos de 50, 100 o 200 mil pesos deja cuentas abiertas, el mensaje es claro: el precio alto ya no garantiza estabilidad.
Dior y la lupa sobre la cadena de suministro
En 2024, una unidad de Dior en Italia fue puesta bajo administración judicial temporal por señalamientos relacionados con prácticas laborales en subcontratistas. Esto no fue un escándalo de pasarela, sino un golpe directo al corazón del prestigioso sello Made in Italy.
Imagen de la policía italiana, de un taller clandestino de fabricación de prendas
Lo que significa: Hoy en día, el lujo también se mide por cómo está hecho, no solo por dónde. La conversación ya no se queda en la etiqueta: entra al taller, a la fábrica y al proceso e involucra procesos éticos.
El exceso de Victoria’s Secret
Después de años de críticas, Victoria’s Secret eliminó a sus icónicas angels, cambió su narrativa, sus eventos y abrazó un discurso que buscaba ser inclusivo. Todo parecía ir viento en popa, pero de pronto perdió ventas, identidad y conexión emocional.
En 2025, la marca dio marcha atrás con todo aquello que había eliminado a partir de las críticas: regresaron el desfile, la sensualidad y el glamour. Si bien no como antes, la marca decidió volver a su centro.

Lo que significa: La industria es clara y contundente: cuando una marca abandona su esencia para sólo complacer discursos externos, paga un precio alto. La evolución funciona cuando no se traiciona el ADN. Si bien los tiempos cambian, la esencia no debe perderse de vista.
El caso Jaguar: ruptura, caída del deseo y regreso al carácter
Sin precedentes, la automotriz inglesa Jaguar apostó fuerte por una narrativa excesivamente ideológica, alejándose de su herencia de lujo, potencia y diseño. El resultado fue desastroso: se generó confusión de marca a tal grado que hubo una clara pérdida de deseo y múltiples críticas de consumidores históricos.

Finalmente, Jaguar dio un paso atrás y corrió el rumbo, regresando a mensajes de diseño, ingeniería y carácter.

Lo que significa: El mercado habla sin rodeos; las marcas que perduran no predican. La representación de los valores propios siempre implica autenticidad real, lo que genera un espacio único para quien es digno de ser recordado y admirado. Un error que ataque la propia esencia puede ser fatal.
El chisme eterno: fast fashion, desperdicio y colapso a gran escala
Muchos reportes recientes coinciden en acciones casi flagrantes:
● Cancelaciones masivas de pedidos
● Fábricas cerradas de un día para otro
● Trabajadores sin pago ni aviso
El fast fashion produce millones de prendas que duran semanas y terminan en vertederos. El impacto ambiental y social ya es imposible de ignorar.

Lo que significa: El consumidor está cansado de marcas sin identidad, compras baratas y desechables, armarios repletos sin sentido y de prendas que no cuentan historias ni perduran. Hoy, el valor se redefine como calidad que se siente, precio justo y orgullo al usarlo.
Campañas que estallaron en redes: mensajes que no entienden el momento
Varias marcas enfrentaron backlash inmediato por campañas fuera de contexto, mensajes que parecían oportunistas y silencios mal calculados, enfrentándose a momentos muy complicados en redes sociales y siendo obligadas a retroceder.
Un desfile del FIT de Nueva York que fue calificado de racista. 2020
Zara y la campaña mal sincronizada
En 2023, Zara lanzó una campaña visual con maniquíes envueltos en telas blancas y escenarios que evocaban cuerpos cubiertos por escombros. El problema no fue solo la estética, sino el timing: el lanzamiento coincidió con un momento de altísima sensibilidad por el conflicto en Gaza.
El backlash fue inmediato: se emitieron acusaciones de insensibilidad, hubo llamados a boicot y, finalmente, la marca publicó comunicados de disculpa. En los pasillos se comentaba: “No leyeron el clima emocional global”.
Balenciaga y el precedente que no se olvida
Aunque ocurrió en 2022, sigue siendo referencia obligada cuando se habla de campañas que cruzaron líneas. Balenciaga lanzó imágenes con niños y objetos con connotaciones inapropiadas, y finalmente, la reacción fue devastadora: desde la pérdida de confianza para con una marca de prestigio histórico, hasta disculpas públicas y rupturas con embajadores. En la industria se sigue citando como el ejemplo de cómo una campaña puede dañar años de construcción de marca.
H&M y los mensajes que no se pensaron completos
H&M ha enfrentado varios episodios donde campañas o productos fueron señalados por mensajes raciales o culturales mal planteados. Aunque la marca suele reaccionar rápido, el chisme interno es claro:
la velocidad del fast fashion también acelera los errores.
Lo que significan estos casos
Hoy, una marca compite por criterio, no solo por visibilidad. La coherencia se volvió un activo premium y romperla puede ser excesivamente caro en distintos niveles.
Apropiación cultural: el robo de identidad presentado como originalidad
En los últimos años, varias marcas caras y de lujo se han visto envueltas en polémicas muy concretas por usar símbolos, técnicas y diseños culturales sin reconocer su origen ni a las comunidades que los crearon. Algunos casos que se comentaron —y se siguen comentando— en la industria:
Dior fue señalada por utilizar bordados y patrones claramente asociados a comunidades indígenas mexicanas en una colección, sin colaboración directa ni reconocimiento inicial, lo que generó reclamos públicos de autoridades culturales y artesanos.
Louis Vuitton enfrentó críticas por lanzar piezas y gráficos inspirados en iconografía tradicional africana y latinoamericana, con precios elevados, mientras las comunidades de origen no aparecían ni en la narrativa ni en el beneficio económico.
Carolina Herrera estuvo en el centro de la conversación cuando una colección incorporó bordados y colores asociados a pueblos originarios de México, lo que detonó un debate internacional sobre límites entre inspiración y apropiación.

Lo que significa: La moda ya no puede refugiarse irresponsablemente con un escudo de inspiración, pues el respeto y reconocimiento al origen se ha vuelto parte del valor del producto.
¿Qué hay detrás de todo esto?
Al reunir y analizar estas historias, existen mensajes evidentes:
· El lujo excesivamente caro enfrenta presión porque el precio ya no basta.
· El fast fashion se agota porque nadie quiere usar lo que no dura.
Y a la par, crecen las marcas que apuestan por el valor real: oficio, calidad, precio justo y procesos honestos. Hoy buscamos vestir y consumir marcas que nos llenen de orgullo al usarlas. Estas son las marcas que crean una nueva definición de lujo verdadero.
La nueva definición de lujo
El verdadero lujo de este tiempo tiene que ver con la calma y la profundidad. Antes de usar algo, debemos saber quién lo hizo, qué implica su manufactura, qué valor tiene cada peso y sentir dicho valor; que las prendas sean perdurables, que se utilicen muchas veces y que maduren a tu lado.
Estos procesos largos, por fortuna, no son tendencia. Son un criterio de vida y elección.
Referencias
· https://www.cnn.com/2023/09/07/business/victorias-secret-fashion-show-return/index.html
· https://www.bbc.com/news/business-67069544
· https://www.unep.org/news-and-stories/story/putting-brakes-fast-fashionhttps://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2026/01/14/saks-que-vende-marcas-como-chanel-o-gucci-quiebra-tras-enfrentar-fuertes-perdidas-y-fracaso-en-su-deuda/
· https://www.mckinsey.com/industries/retail/our-insights/state-of-fashion
· https://en.wikipedia.org/wiki/Shein
· https://en.wikipedia.org/wiki/Vestiaire_Collective
· https://en.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Hearst
· https://www.thewalrus.ca/inside-the-ssense-fiasco/
· https://techcrunch.com/2025/08/03/the-uproar-over-vogues-ai-generated-ad-isnt-just-about-fashion/
